domingo, 22 de agosto de 2010

Un café de mañana


Como cada mañana se levanta con el ánimo de prepararse un café, no usa cafetera le gusta hacerlo al estilo casero, así que toma una olla vieja de esas de peltre azul un poco abollada y descarapelada tanto que el color azul se ha ido, vacía agua que guarda muy celosamente en una jarra de barro que le regaló su abuela, prende un cerillo y se apaga, toma otro y logra prenderlo , enciende el gas y coloca su olla azul, mientras espera hervir el agua se asoma por la ventana a ver el baño matutino de los pájaros silvestres, el patio completo de tierra se llena de estas pequeñas criaturas, es como una obra de teatro ante sus ojos. Primer acto; llegan en parvada danzando con el aire, segundo acto ; nadan y hacen coreografías jamás antes vistas, la tierra vuela y se impregna en las ventanas de la casa y tercer acto; vuelan. En este momento se escucha burbujear el agua estallada de calor, camina lentamente hacia la estufa a la cual solo le sirve una hornilla, toma la olla azul de peltre con una mano mientras que con la otra saca una taza de un cajón en el cual solo guarda una taza, acostumbra servir el agua primero, mientras disfruta su vapor, saca el café de una bolsa de plástico, es café negro molido, siempre acostumbra vertir una cucharada pero echa dos. Toma una cuchara de metal y lo disuelve lentamente y al final golpea la cuchara dos veces en la taza, con las dos manos se lleva el café hacia su boca, lo toma, el agua hirviendo ya no quema su lengua calluda solo lo saborea con la mente, ahora apaga la hornilla que había olvidado girar. Mientras toma su café nunca se sienta para que éste recorra todo su cuerpo, hoy es un día especial además: se va a suicidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario